La democracia pasado y presente
La Democracia pasado y presente
Prepararse para el futuro significa razonar sobre el hoy, ya q sus raíces
afondan en el pasado, y es eso lo que tratare de hacer hoy es decir, analizar
sobre lo que quiere decir democracia, mirando q significaba en el pasado y como
se creó por estratificaciones sucesivas la idea nuestra de democracia, así como
la conocemos y la entendemos hoy.
No es obvio y nunca se ha estado de acuerdo de lo que significa la
democracia. Hoy en día es una palabra positiva, es un valor; no lo fue siempre
así. Para muchas personas durante mucho tiempo democracia significó una locura,
una estupidez. La palabra cuando apareció? En italiano aparece en el
renacimiento, en un libro de Tommasso
Garzoni de finales del 1.500, un polígrafo (uno que ha escrito muchos libros) “…Cuando
la multitud oprimida injustamente, por la ira y empujada del furor, decide la
venganza de los ultrajes recibidos, es así que nace la democracia, ósea la
administración del poder por el pueblo” Estamos en plena contra reforma, donde
los pequeños espacios de autogobierno comunitario existentes en el medioevo se
están cerrando, un mundo donde se apuesta cada vez más sobre la idea de
jerarquía, de autoridad, de control del alto. Es inevitable que en un mundo así
la democracia aparezca como un exceso, como algo que no esta previsto por lo
establecido, y que aparece cuando precisamente las cosas no funcionan. Tal como
dice Garzoni: Ira y furor. Es necesario que la gente este atrapada por la
rabia… y se llega a la democracia. Es claro que esta definición tiene un
mensaje muy preciso: Es necesario que el buen pueblo este gobernado bien y con
justicia para no tener el peligro de llegar a la democracia. Es una advertencia.
Es claro en la Italia del siglo XVI que son los gobernantes, duques reyes etc,
son los que deben gobernar, que el pueblo gobierne, es obviamente una idea
absurda. Ahora, puede pasar, se han verificado casos que por la mala
administración de los gobernantes, el pueblo se ha rebelado y ha sucedido lo
peor, pero es una desviación al “deber ser”.
Realmente él no es el primer escritor que usa la palabra en italiano. Sin
embargo, los otros escritores lo que hacían era traducir la palabra, ya que en
sus libros se discutía, y se comentaba Platón y Aristoteles. Claramente el
concepto es de origen griego. Y ya en el medioveo se hablaba de democracia.
Simplemente era una palabra de personas cultas y doctas, es decir las que
pueden tener acceso a libros, a información del pasado, y saber de que se discutía
en tiempo antiguos, algunos temas tenían actualidad en su tiempo, otros como la
democracia un concepto importante, pero ya muerto y sepultado.
Atenas
Sabemos entonces que como tantas otras cosas y conceptos, filosofía, teatro
etc, la democracia es una invención de origen griega. Banalmente sabemos que
etimológicamente es el cratos del demo, ósea el gobierno del pueblo. Es un
mundo de ciudad, (las poleis) es un mundo fragmentado, con una cultura, una
mitología, un idioma en común pero separados por ideologías y valores. Y claro,
las formas de administrar y de gobernar son bien diferentes unas a otras.
Fundamentalmente existían tres formas de gobierno en la Grecia antigua. Uno,
pocos o todos.
Manda uno solo, porque es el “mejor” o porque ha podido construirse un
consenso, ésta es la Tirania. No tiene la valencia negativa que tiene la
palabra en nuestros días. Hoy, cuando reflexionamos a esa palabra se nos viene
a la mente un Sadam, un Hitler… tal vez un Maduro. Esa figura que tenemos en la
mente la llamamos con una palabra no griega sino latina: Dictador, y antes de
avanzar aclaremos también este concepto. Rápidamente digamos que la
civilización romana duró al menos 1.200 años, del -800 al 476 con la caída del
imperio de occidente. Y digo al menos porque si se tiene en cuenta la vida del
imperio de occidente, el mal llamado Bizantino, le deberíamos sumar otros mil
años, ya que este llega a su fin solo hasta el 1453 cuando el sultán otomano
Mehed II conquista Constantinopoli. Es claro que, en dos milenios, la política,
la cultura y la sociedad romana cambió mucho. Sin embargo, si nos centramos en
la Roma clásica es decir la Roma republicana, antes de la creación del imperio;
la política era manejada por el senado ósea la reunión de los exponentes de las
familias más ricas y prestantes, las cuales nombraban a dos consules al año que,
entre otras tenían el poder de comandar el ejército. El Dictador era una figura
prevista de la ley romana, que simplificando bastante: se le concedía el poder
prácticamente absoluto ante una situación de emergencia, casi siempre de
guerra, con el fin de agilizar las decisiones que se debían tomar en esta
circunstancia, en un periodo de tiempo establecido, esto es muy importante, no
indefinido. Todavía aún hoy se ve este tipo de práctica por ejemplo en la
emergencia sanitaria que sufrimos, donde los gobernantes emanan decretos uno
tras otro sin ponerlos ante la consideración del congreso. En la historia de Roma se presentan episodios,
como cuando los galos bajan del norte y saquean la urbe que en esa época no era
sino una pequeña ciudad estado con alguna influencia en el Lazio. Para
enfrentar la amenaza que incumbía se nombra dictador a Furio Camillo, uno de
los primeros héroes nacionales. Tal vez más conocido el ejemplo de las guerras
púnicas, cuando el cartaginés Aníbal, que ya había destruido varias legiones,
asolaba los campos italianos, se nombra como dictador a Fabio Massimo para que
enfrente la emergencia. Por último, creo que todos conocemos el caso de Julio
Cesar que fue nombrado Dictador, en este caso de por vida…. Aunque esta es una
historia más compleja y más larga. En todo caso tampoco esa palabra refleja el
significado que tiene hoy día
Volviendo a nuestro tema, aunque Tirano el tipo tiene que comandar bien,
sino tarde o temprano la gente se lo exigirá y lo más probable es que si
incumple lo terminen expulsando o asesinando. Segundo, mandan unos pocos,
cuales? Pues los mejores dicen ellos mismos. Lo pueden demostrar, son los más ricos, los más cultos, los que
han tenido oportunidad de cultivarse en la filosofía, los que van al gimnasio,
no como la mayoría de las personas, que les toca trabajar, en los estudios de
artesanías o en el comercio o peor, cultivando la tierra. Osea “nosotros” los
pocos, somos mejores que todos ustedes. Y por el bien de todos, lo más indicado
es que “nosotros” gobernemos. Esto lo llaman la Oligarquía. (oligoi:pocos)
Ahora, no siempre el pueblo esta convencido. No siempre se cree que estos pocos
aunque mejores y más preparados (eso no esta en discusión) lleven la polis a un
término que nos convenga a todos. Porque a veces se dan cuenta que los mejores
solamente propenden para sus propios intereses.
En la historia de Grecia se presentaron casos en que por algunos periodos
se alternaban los sistemas de gobierno. Algunas poleis, tuvieron siempre el
mismo sistema. La más famosa de las ciudades griegas, la que más se conoce por
sus fuentes históricas es Atenas, y durante largos períodos de tiempo fue
gobernada bajo una democracia, es decir el tercer tipo de gobierno, el de
todos. Entonces miremos más allá del
nombre que tanto se pueden equiparar o que coincidencias tenemos entre nuestro
tipo de gobierno actual y el de ellos. Anticipo que los parecidos son muy muy
pocos.
Esto es interesante porque al menos a mi, me ha hecho reflexionar la
pobreza de nuestro lenguaje, trascendiendo los idiomas. La palabra democracia
hoy la usamos para indicar sistemas muy diversos, después para distinguir, los
llamamos representativa o directa, pero siempre democracia. Que significaba la
democracia en Atenas? Los ciudadanos deciden todo. En asamblea, sin
interferencias ni delegados. Deciden los ciudadanos. Muy bien y quien son los
ciudadanos? No los inmigrantes, claro está, no los esclavos, por supuesto, la
mujeres…? Claro que no!!!. Ya a este punto nos parece una parodia de democracia.
Para los antiguos y durante mucho tiempo se ha considerado a las mujeres no
aptas a participar en política… ellas hacen otras cosas (tal vez por eso es que
las sociedades actuales comandadas siempre por hombres, están en el estado
lamentable que se encuentran) Más o menos la única diferencia entre polis y
polis democráticas, es que los Metecos, ósea los inmigrantes tenían una cierta
participación en algunas realidades, en Atenas para nada. Pero claro, desde su
punto de vista de era un sistema excepcional. De amplia participación, diríamos
hoy, porque como quiera, en una realidad como Atenas, democracia quiere decir
que algunas decenas de miles de personas deciden sus destinos. Ahora, para
canalizar la participación de toda esta gente se necesitaba un espacio grande.
Aquí tenemos una de las pocas similitudes entre la democracia ateniense y la
nuestra: unos la llamaran irresponsabilidad, otros dejadez, digamos baja
participación. En Atenas no todos participaban. Es decir, la colina donde se
reunía la asamblea ciudadana no necesitaba albergar más de 5-6.000 personas. El
10% de los ciudadanos en la Atenas clásica … y el 90%??? Simplemente no
asistían.
El punto es que las decisiones se
tomaban todas allí. Existían claro, cargos o magistraturas (nombre latino) que
tenían diferentes funciones, entre ellas proponer los temas que se debían
discutir. Por ejemplo: Terminamos con esta guerra terrible con Esparta que dura
años y nos esta consumiendo??? Hacemos la paz o continuamos con la guerra? A la
mañana siguiente los interesados en esta discusión empiezan a ocupar la colina,
claro, en un tema como la guerra contra Esparta es probable que la colina se
llene más rápido de lo usual. Otras veces los temas a tratar son menos
interesantes. Y los que reúnen la asamblea se dan cuenta que de verdad hay muy
poca gente. Entonces el magistrado manda a los policías escitas (bárbaros y
esclavos) con una cuerdita roja. Los policías bajan al Agora, o la plaza, con
una cuerda que sumergen en una tinta roja, se ponen a los lados de la plaza y
empiezan a empujar y a reunir gente para que vaya a la asamblea. Las cuerdas
están pintadas, porque el que se pueda desvincular de esta reunión, igual le
quedará la mancha en el vestido (es un mundo pobre, casi todos tiene solo un
vestido) y de esta manera se sabrá quien no fue a la asamblea y tarde o
temprano tendrá que resarcir sea en forma de multa o un servicio. Ese es el
caso extremo, digamos que el día de votar en la asamblea el que quiere puede
ir. Detengámonos un momento para comentar
un poco sobre estos policías. Los policías son bárbaros, no se sabe porque se
reclutan entre el pueblo escita, pero son bárbaros ósea extranjeros y además
esclavos públicos, es decir pertenecientes al estado. Ningún ciudadano haría un
trabajo sucio como arrestar a otro ciudadano o torturar los testigos (si son
extranjeros) y la gente es feliz que los policías sean esclavos, porque claro,
tienen que tratar a los ciudadanos con guantes – no faltaba más.
El concepto “bárbaro” en Grecia
Antigua merece ser tratado en una conferencia aparte, no obstante, es diciente
de esta sociedad que se antoja excluyente. Fueron los griegos los que acuñaron esta
palabra. Todo aquel quien no hablara griego, que no se le entendía, se le oía
algo como ”bar, bar, bar” cuando hablaban… de ahí viene la palabra. El éxito de
las guerras contra Persía y el establecimiento de la sociedad Helenística
después de la epopeya de Alejandro, afianzó la idea de superioridad y el
prejuicio de los helenos a todos los que no profesaran una cultura y un idioma
como la suya. Lo vemos frecuentemente en Herodoto o Jenofonte cuando se
refieren a los “ejércitos de esclavos vencidos por hombres libres” El problema
es que, a cierto punto, los orgullosos griegos sucumbieron ante otros bárbaros
esta vez venidos de occidente: Los romanos, aunque ésta es otra historia.
Entonces, los ciudadanos se reúnen, escuchan (no siempre se permite) a los
que exponen las ideas por las cuales votar, se ejerce el derecho, o mejor, se
cumple con la obligación, ya sea gritando, discutiendo o depositando la
piedrita, la asamblea ha decidido. Y la asamblea es soberana.
Y los tribunales? Es decir, donde se imparte justicia, funcionan del mismo
modo. Existe el jurado popular, escogidos a suerte. Se escogen 500 ciudadanos,
de ésta manera según los atenienses, se aseguran una amplia participación ya
que a todos los ciudadanos les tocará tarde o temprano integrar un jurado. Y si
el ciudadano promedio debe abandonar su actividad económica para asistir a
votar? No importa. La thalosocracia ateniense ha convertido a la ciudad en un
verdadero imperio, es un estado rico con la capacidad y la voluntad de pagar la
jornada de trabajo a quien ejerza las obligaciones que la ciudadanía implica. Los
magistrados de profesión no existen. Pero como podría un ateniense delegar a un
especialista algo tan importante como el impartir justicia ? Absolutamente no. Estamos
en la democracia, decidimos “nosotros”, los ciudadanos.
En este sistema es fácil que aparezcan estos fenómenos “democráticos” que
actualmente observamos y que podemos constatar en nuestra propia piel, no solo
como observadores del debate político, sino como participantes en una simple
junta de administración de propiedad horizontal. Existe por ejemplo el que
habla bien, que expresa sus ideas por una u otra razón mejor que los demás,
normalmente se hace oír, generalmente expone lo que el grupo quiere escuchar,
convenciendo a los demás. Los atenienses lo llamaban “Demagogo” literalmente
“el que guía el pueblo”. Al darse cuenta que un solo voto no decide, se hacen
grupos, se crean los partidos y también las llamadas ideologías. También están,
los que aparentemente no les importa nada y ponen a disposición su voto ante el
mejor postor. Se confabula, se tranza, los amigos de hoy pueden ser los
enemigos de mañana (la política es dinámica dicen hoy sin sonrojo ). Se
identifica fácilmente el contraste, se crean los mecanismos para anularlo. En
Atenas a el o los que estaban de más se les entregaba en plena asamblea un
pedazo de cerámica, una “ostraca” quería decir que se les condenaba a la
expulsión, al destierro, en Atenas lo llamaban “Ostracismo” Pero veamos en la
práctica algunos casos de la vida real de como se desarrollaba el proceso
democrático.
Estamos al final de la guerra del Peloponeso, Atenas social y
económicamente esta devastada, más de diez años de guerra ha consumido las
arcas del estado y el precio en sangre de sus ciudadanos ha sido muy alto. De
repente, se esparce una noticia, la flota ha conseguido una brillante e
inesperada victoria frente a la espartana al largo de las islas Arginusas.
Fiesta y júbilo en toda la ciudad. Sin embargo, van pasando los días y se
conocen los detalles de la batalla. Al parecer la flota guiada por 10
strategos, (es claro que en un estado democrático, algo tan fundamental como la
guerra, debe ser de manejo colegiado) no está claro si por un temporal o por
desidia, no han recuperado los cuerpos de los caídos. No se hace mención a los
heridos, ni a los muertos enemigos, importan solo los muertos atenienses,
muchos de ellos ciudadanos a pleno título. Se convoca la Asamblea para
discutir. El hecho reviste cierta importancia y seguramente requiere un
castigo. El demagogo del partido oligárquico tiene la intención velada de
golpear al hijo de Pericles, que hacía parte del grupo de strategos. Amplificando
el suceso gracias a su oratoria, da la estocada final invitando a las viudas y
madres de los caídos, las cuales con llantos y sollozos capturan la atención
del público y los jueces. La sentencia lo confirma, pena de muerte para los
almirantes de la flota. El pueblo ha hablado.
Como todas las grandes figuras, Sócrates tenía muchos enemigos, nunca le
perdonaron la influencia que tenía antes sus cada vez más números discípulos.
El filósofo por antonomancia, enseñaba a pensar, la duda era su método
particular, con sus alumnos construía los puentes de la razón, la religión y la
fé no tenían cabida en su discurso. Y es de eso que se le acusa. Delitos contra
la religión, impiedad, perversión de la juventud y lo más grave: ateísmo.
También eran muchos sus partidarios, éstos albergaban confianza por la suerte del
proceso. No obstante, deliberadamente sus enemigos hacen correr un rumor
mordaz: no será que por culpa de este ateo, la guerra con Esparta esta
conduciendo a la ruina a la ciudad? Los dioses no agradecen los ateos. En
minutos la histeria colectiva se apodera de la asamblea. Se vota, se manda a
preparar la cicuta.
A la luz de estos ejemplos, es muy normal que un sistema político de éstas
características despierte oposiciones. En Atenas existe una élite, que son
ricos, que han podido estudiar, los que poseen caballos, los que oyen los
filósofos, los que han participado en las olimpiadas y tal vez las han ganado. Esta
gente, es la que desde siempre en Atenas retiene que el sistema democrático sea
una cosa terrible, un modelo delirante. Pero como es posible que el voto de una
persona cualquiera que no ha cogido un libro en vida suya, valga lo mismo que
el voto de un Alcibiades, o un Pericles….?
Ya en su tiempo existe una literatura de filósofos, dramaturgos y
pensadores que describe la democracia como un sistema sin sentido. En una de
las comedias de Arisitofanes, padre e hijo discuten de política. Y el padre que
es un convencido de la democracia, participa asiduamente en la asamblea. Una
vez que viene sorteado para ir al tribunal, está ansioso de desempeñar su
“funciones”. El hijo que lo mira, con un poco de desprecio y burla, con ese
sentimiento típico de las nuevas generaciones, cuando descubren el anacronismo
de las viejas costumbres. Lo apostrofa, advierte al padre de la insensatez de
éste sistema político y lo pone en guardia de las manipulaciones. El padre lo
ignora y esgrime un argumento, “no solamente voy sino que me pagan la jornada”.
A este punto el hijo se pone hacer las cuentas y calcula las entradas anuales
del estado ateniense, y de cuanto puede ser el rubro del presupuesto para pagar
la jornada a los ciudadanos que asisten a la asamblea cada vez que es
necesario, descubriendo que, es solamente una pequeña parte del PIB, diríamos
hoy. Ante este descubrimiento, el padre se preocupa, mientras que el hijo
habiendo sembrado la duda, lo remata: “El dinero se lo llevan los dirigentes
del partido….. o no ves como viven?”
Otra obra crítica de la democracia es la que se conoce como “La
Constitución de los Atenienses” de Jenofonte (aunque algunos eruditos dicen que
es de Critias) En este tratado, el autor “demuestra” la locura del sistema
democrático, donde la mayoría que decide es incapaz, ignorante hasta la médula,
y movida por los sentimientos más bajos del ser humano. La tesis propone que,
las mayorías no desarrollan ni siquiera los valores morales, porque éstos solo
pueden crearse bajo el rígido ejercicio de la razón. Por este motivo, quien es
el que verdaderamente comanda en la democracia? El demagogo, aquel personaje que
ambiciona solo el poder y es capaz de “endulzar” el oído y prometer cualquier
cosa solo para alcanzar su objetivo, hoy se le llamaría “populista”. El autor concluye, que el único modo de
gobierno, es precisamente la administración de unos pocos “oligarcas” y el
resto de la población debe dedicarse solo a trabajar, y de ahí al estado de
esclavitud, la distancia es muy corta. Por sus obras los conocereis” dice el
evangelio y en efecto sea Critias que Jenofonte hicieron parte del grupo de 30
tiranos que “tumbaron” la democracia por un breve período, después de la guerra
del Peloponeso.
Claramente no se observa ninguna estabilidad en este sistema, hay fuerzas
contrastantes donde los filósofos razonan que es lo mejor para el estado, pero
se sabe muy bien que las partes en causa luchan para alcanzar lo que es mejor
para cada no de ellos. He aquí la paradaja: Si al comando está la oligarquía,
no interesa el bienestar del pueblo, pero si es la mayoría que administra, no
tiene ningún reguardo, por los pocos que se encuentran afuera de su esfera de
pensamiento. El resultado es un conflicto inevitable. Por esta razón, en un
período de enormes convulsiones sociales y políticas, Platon escribe “La
Politeia” donde observa la volatilidad de la situación basada en intereses
opuestos lo que se conoce hoy con el odioso nombre de “lucha de clases”.
Aristoteles sostiene que en este sistema es inevitable la “stasis” la
revolución, un estado permanente de guerra civil. De un lado los potentes y
ricos y del otro el pueblo, la masa.
Hasta aquí hemos visto los modelos que los griegos se imaginaban como
ordenamiento político. Hay un solo modelo que los helenos nunca tuvieron en
consideración: La monarquía. El rey sagrado, que no es igual a los demás, no es
un ciudadano es un ungido, el cual sus decisiones son incontestables, más alto
que los demás, gobierna porque los dioses así lo quieren. Es el del Gran Rey
ósea del rey Persa. Todos los griegos son orgullosos de refutar este tipo de
gobierno. No es una idea de poca monta, la civilización griega ha construido
todo su imaginario y sus valores culturales hacen hincapié precisamente a la
derrota del bárbaro persa, el “rey de esclavos”
Aunque el modelo del rey sagrado es ausente en la civilización griega, es
el que se impone durante muchos siglos, gracias al influjo del imperio romano.
En Roma, de la democracia no se habla. Cicerón en una de sus epístolas toca el
tema tangencialmente, definiendo la democracia como “un exceso de libertad”.
Aunque al inicio de la experiencia monárquica el emperador romano podría
parecer como un “primus inter pares” a la larga con el contacto de la
civilización helenística de oriente, el emperador se fue volviendo una figura
sagrada, intocable y que reina solo por la voluntad de los dioses. Después del
IV siglo con Constantino, esos dioses se fueron reduciendo a uno solo, cosa que
favoreció a la monarquía ya que es mucho fácil explicar a los súbditos que así
como hay un solo dios en el cielo, hay uno solo soberano en la tierra, divino y
omnipotente. Lo podemos ver en las monedas del IV siglo como Constantino es siempre
protegido por un dios, si bien al comienzo de su reinado, éste es el dios
Helios (sol) o Marte, una vez convertido al cristianismo el que lo protege,
aunque sin la cruz, es el dios de los cristianos.
Medioevo
Los pueblos germánicos que quedaron en Europa después de la caída del
imperio de occidente continúan con este modelo. Un rey franco o longobardo es
siempre una figura divina, el cual ejerce su poder gracias a la voluntad del
dios cristiano, padre de todos los hombres, de manera que el rey es su delegado.
Es así que en el siglo IX casi al mismo tiempo que en oriente están
escribiendo el Corán, el rey Rotari de los Longobardos, redacta un compendio de
leyes, donde se establece entre otras cosas los resarcimientos que deben
recibir las familias de personas que han sido asesinadas por acto violento;
exceptuando si este asesinato ha sido en nombre del rey, porque el rey puede
disponer de la vida y la muerte de sus súbditos porque “ el corazón del rey
está en las manos de nuestro señor..” En otras palabras, es la implantación del
cristianismo el que sostiene el poder absoluto.
Pero hasta cuanto dura esta situación…? Pues aunque parezca increíble los
reyes han contado la misma historia – que su poder viene de las manos de dios,
más o menos hasta el siglo XIX !, Afortunadamente los reyes de la edad
“moderna” en la fórmula de su coronación ponen: “rey por gracia de dios y
voluntad de la nación” claro, porque seguramente a esas alturas, ya hay un
parlamento, ya existe la libertad de prensa etc, pero a la “gracias de dios” difícilmente puede
renunciar un rey.
Ahora, hasta cuando la gente se lo ha creído? O mejor: hasta cuando la
gente no osó a interponerse a este modelo? Tendríamos que volver al alto
medioevo. Y se origina en el conflicto del poder temporal y espiritual, en un
episodio que pasa a la historia como la “Lucha de las investiduras”, es decir
el conflicto entre dos figuras: el Sacro Emperador y el Papa, ambos puestas por la voluntad de dios y bien
seguras que uno debe prevalecer sobre el otro. El conflicto ideológico
rápidamente se transforma en guerra abierta, es el período de Guelfos y
Ghibellinos. En la fase más aguda de la confrontación el papa Gregorio VII,
manda una carta a un obispo en Alemania, explicando en fuertes términos que, si
bien el papado es el heredero de Pedro, quien, como se sabe, recibió el encargo
de fundar la iglesia; el emperador está desde el tiempo de los paganos, por
tanto, su autoridad es totalmente discutible. Y no solo, el papa expresa
literalmente que todo el poder de los reyes, duques, condes y marqueses deriva
solamente “de todo lo que les han permitido abusar, robar y engañar, inspirados
únicamente por el diablo…” Ahora, no es que Gregorio VII sea el primer papa
comunista o anárquico, simplemente se imagina un modelo donde todos los
hombres, por muy iguales que hayan sido creados por dios, aún si son reyes o
emperadores, deben obedecer a un único poder: el suyo.
En una sociedad cuando se inoculan y se hacen girar este tipo de ideas,
después es muy difícil extirparlas, la duda ha sido sembrada. Los reyes
continúan tranquilamente ostentando su poder “divino” pero la gente, empieza a
preguntarse: será verdad? Y si no lo puso ahí dios, entonces como se explica
que exista el rey? Este razonamiento no lleva directamente a despodestar el rey
o a la revolución, sin embargo, se crean las premisas para delinear sus
deberes. Tal vez el rey no ha sido puesto directamente por dios, si bien la gracia
divina cuenta, la voluntad del pueblo también, y hasta cierto punto, el rey
ante el pueblo debe responder porque debe actuar y favorecer el bien público,
sobre eso no hay ninguna duda, y si no actúa de esta manera, hasta Santo Tomas
de Aquino expresa que es completamente lícito y justo rebelarse. En las
decisiones importantes que afectan a la comunidad el rey esta obligado a
consultar al pueblo o sus delegados. En el medioevo, que decisión es así
importante para afectar a toda la comunidad? La respuesta es fácil: el cobro de
los impuestos. Es así que el rey por muy rey, no tiene derecho a tomar lo que
le parezca de la propiedad privada, debe “negociar” con los delegados del
pueblo que en este caso son la gente que “cuenta”: príncipes, duques, barones,
feudatarios etc, y el clero obviamente, son ellos los que “interpretan” el
sentir del pueblo. Hacia los siglos XII y XIII que la sociedad medieval es rica
y pujante, llena de ciudades potentes, se pretende que el rey pacte con cada
una de estas ciudades a nivel individual. Esta organización de representantes
del pueblo, será conocido poco a poco como el Parlamento, la raíz latina de
parlar=hablar y parlamentar=discutir, es evidente.
La modernidad
De todas maneras, la idea de la divinidad real es muy arraigada entre los
gobernantes, y la naturaleza humana empuja a que los beneficios y privilegios
que alguna vez se tuvieron se quieran conservar. Es así que llegamos a la edad
“moderna” donde la idea de consultar al pueblo, cada vez sea más estrecha para
el poder real, y los soberanos europeos intentan de alguna manera saltarse este
paso originando una idea de poder absoluto, donde la palabra se entiende como
libre de “la rigidez y el control impuestos por el pueblo” En los siglos XVII y
XVIII conocidos como la época del absolutismo, vemos a los reyes repetir y
forzar siempre la vieja fórmula de la investidura divina. Solo que a ese punto
la sociedad ha cambiado, ya muy pocos se siguen tragando entero la idea del
“ungido del señor”, el descontento en casi todos los países del viejo
continente en esta época es prácticamente permanente. Y es esta insatisfacción
lo que impide que algunos soberanos europeos realizar el sueño del estado
Absoluto, porque no todos logran decir como Luis XIV “El estado soy yo”. Vemos
como en la primera mitad del siglo XVII en Inglaterra el rey Carlos I, cansado
de ese parlamento recalcitrante que osa discutir cada vez más las decisiones
reales, lo disuelve y los manda todos a casa. Sorprendentemente el parlamento,
no se deshace, sigue funcionando en otra sede en contra la voluntad del rey.
Ante esta oposición el rey recluta el ejército, el parlamento hace lo propio,
estalla la guerra civil, con triunfo de éstos últimos, se arresta el rey y se lo
procesa por alta traición, es decir por haber “traicionado los intereses del
pueblo” y al final se le corta la cabeza.
Aparentemente el resto de los países logran el absolutismo, pero no para
siempre. En Francia, por ejemplo, los reyes logran seguir ignorando el pueblo,
durante al menos un siglo y medio, sin convocar “los Estados Generales” nombre
que se le daba a los representantes de la sociedad de aquel tiempo, con las
consecuencias que todos conocemos. A finales del siglo XVIII se descubre que
hay un cráter en el balance general gigantesco y que el estado francés está en
la total bancarrota. En la desesperación se convocan a los Estados Generales.
Sabemos que éste parlamento entre tantas cosas manda arrestar al rey, lo
procesa por alto traición y lo decapita, la praxis es esa, ya todos la han
entendido.
Estos revolucionarios -por llamarlos así, franceses ingleses y norte
americanos, que aunque no le cortaron al cabeza al rey Jorge, lo hubieran hecho
sin reparo (de hecho se la cortaron simbólicamente en Boston) no quieren saber
nada sobre derechos divinos, se elimina el poder absoluto, se regresa a un
parlamento que representa el interés de todos, el poder en el pueblo. Casi
todas las constituciones o plebiscitos de la época empiezan con la frase
“Nosotros el pueblo soberano… etc etc “. Pero detengámonos un momento y
volvamos a nuestro punto de partida, Atenas. Estos parlamentarios del llamado
siglo de las “luces” que quieren imponer, la democracia? o más bien la oligarquia?
Lo que quieren es el gobierno de los
“Aristoi” es decir los mejores, de ahí la palabra Aristocracia. Existe si un
parlamento, libremente elegido pero por quien? No se le puede dar el derecho al
voto a los pobres, por ejemplo, que no tienen ni para pagar los impuestos, no
se le puede dar al voto a los analfabetas, por no citar a las mujeres. La idea
que prevalece es el gobierno de los “mejores” que pueden ser pocos o también
muchos, pero decididamente no todos, solo los mejores que representan al resto.
Veamos el pensamiento de algunos de éstos padres libertadores. Jhon Adams,
segundo presidente de los Estados Unidos: “La democracia, es mucho más
sanguinaria que la monarquía y la aristocracia. Nunca dura porque se corrompe y
se suicida. No existe una democracia que no se haya suicidado…”Es decir para el
presidente “del mundo libre” en torno al siglo XIX la democracia es una fea
palabra que se experimenta sólo en los peores momentos de la historia. El rey
Carlo Alberto, que concede el estatuto (constitución es todavía algo
peyorativo) a la naciente republica italiana en 1.848: “Donde irá a parar este
país con el germen del liberalismo y democracia…“
Y es que durante todo el siglo XIX e
inicios del XX la discusión radica siempre en quienes y cuantos pueden
participar. Se negocia, se valora; analfabetas, pobres, mujeres… pero es claro
que la tendencia general es ampliar la participación aplicando el axioma que
participar es en cierto modo gobernar. Esa es la moda, el sentir general de la
época, propender a la ampliación. De esta manera el occidente descubre casi sin
quererlo que ha creado la democracia, aunque nadie expresamente lo ha dicho,
hoy por hoy tenemos la democracia porque “todos” votan.
Permanece la ambigüedad. Para el ateniense del IV siglo A.C democracia
quiere decir que todos votan? Ya vimos que no. Que actualmente, la democracia
ateniense no se pueda aplicar exactamente porque en un país moderno de 30-50
millones habitantes puedan participar igual, es evidente. Pero no es solo esto.
Todavía permanece el viejo problema: La democracia la puso ahí dios?, nuestra
democracia representativa es una cosa maravillosa que expresa la voluntad del
pueblo? Porque existe una especie de contrato y que todos estamos de acuerdo
que el sistema justo sea ese? O en cambio, hemos llegado a este punto a través
de choques, de contrastes, de intereses casi que individuales y que en el juego
del conflicto como lo puntualizaba Platón, llegamos al modelo actual casi sin
quererlo?
Claramente hoy hablamos de un sistema diferente de la democracia ateniense,
y si un griego antiguo nos pudiera observar es casi seguro que se sorprendería.
Detengámonos en este punto. Si es un contrato, un acuerdo, pues vincula a
todos, soy llamado a votar y elijo al diputado que me representa. Porque una
vez elegido el parlamento y este prende una decisión, esta tiene un valor
sagrado, no se puede cambiar, es un crimen, nadie se puede permitir no aceptar
el resultado de las elecciones. A mitad del siglo XIX en el país más
“democrático” de todos, después de las elecciones que consagran a Abraham
Lincoln, el sur del país que no lo reconoce ni a él ni sus decisiones, estalla
la guerra civil. Y después de un cuarto de millón de muertos, en uno de los discursos
más emblemáticos de la democracia estadounidense, en el campo de Getysburg con
los cañones aún humeantes, el señor Lincoln dice “ Estamos combatiendo esta
guerra, porque esta nación bajo el Señor, renazca en la libertad y el gobiernó
del pueblo para el pueblo y hecho del pueblo no desaparezca de la faz de la
tierra”. Pero entonces, es justo o no caminar en la manifestación y contestar
el gobierno? Muchos dirán “depende de las decisiones del gobierno…” Y si le
preguntáramos a un rico terrateniente de Louisiana quien era Lincoln, lo más
seguro es que no lo bajara de tirano y ciertamente sus razones tendría.
El escritor norteamericano Charles Bukowsky: “…la diferencia entre una
democracia y una dictadura es que en la primera
se vota, y después se obedecen ordenes, en la dictadura no se pierde el
tiempo en votar…” Hasta donde sea lícito protestar contra el gobierno
legalmente votado y constituido es uno de los más grandes problemas de la
democracia hoy y una de sus grandes contradicciones. Que podemos pensar cuando
en pleno siglo XXI en el mismo país, vemos masas de reaccionarios, muchos de
ellos hábilmente manipulados irrumpen en el Capitol Hill con las peores
intenciones, llevando incluso un cadalso para ajusticiar a los “traidores”. Donde
esta la democracia? O las elecciones “libres” de Venezuela donde los partidos
anti establecimiento han sido convenientemente ilegalizados y la oposición no
es más que un apéndice del régimen? O en Colombia donde el estado de miseria y
des interés fomentan la transacción del voto por una empanada o un tamal, y al
final de la jornada las elecciones se resuelven directamente en la
Registraduria? Es eso democracia? Ejemplos podemos citar a millares.
Ahora, considerando la historia, creo que la impresión general de la
sociedad actual puede ser que se aprecia mucho aquel que se rebela contra el
gobierno, a pedradas o a bala, y no importa la cantidad de muertos que eso
significa. Hoy se conmemora la toma de la Bastilla, las cinco jornadas de
Milano, la estatua de Cromwell el regicida, orgullosamente ubicada en frente
del parlamento.
Ciertamente se sabe que es importante ir a votar y elegir nuestro
parlamento como quiera que esto sea, pero si interpretáramos el humor actual en
Europa o América, no se diría que el ciudadano medio piense que votando tal o
cual candidato, se está participando a las decisiones. No es absolutamente así.
La democracia hoy significa libertad. La libertad de podernos expresar, que
nadie va a venir a botar abajo la puerta de mi casa si manifiesto o no, como en
épocas de Videla, o Pinochet. No que decidimos, sino que estamos seguros. Todo
obviamente bajo un supuesto estado de derecho, porque en teoría somos iguales
ante el dios pero sobre todo ante la ley, y digo supuesto porque los que
vivimos en este lado del planeta bajo el reino del eufemismo, sabemos
perfectamente la delgada línea entre lo escrito con los hechos.
Para nuestro querido ateniense, lo que vivimos hoy es una linda oligarquía,
ya que los pobres son tantos y no cuentan absolutamente nada, los ricos son
pocos y deciden todo ellos. Pero no solamente lo diría el heleno del Àtica, lo
vienen diciendo y lo dicen actualmente una infinidad de políticos y pensadores.
El expresidente Barack Obama: “…la democracia se destruye cuando la persona
media siente que su voz no cuenta, que el sistema se desbalancea a favor de los
ricos y privilegiados…” La escritora india, Arondathy Roy ante el gobierno actual
del señor Modi: “…la democracia no significa lo que debería. Ha sido sujeta a
revisiones vaciando cada una de sus instituciones y nos ha sido devuelta como
un vehículo para el libre mercado, no es sino no instrumento para y por las
multinacionales…” El intelectual odiado por el soberanismo norte americano,
Noam Chamsky: “…los principios del neoliberalismo que gobiernan el occidente son
per se, un ataque directo a la democracia…”
Que conclusión es posible en este panorama? Difícil decirlo. Podemos empezar
observando que no es obvio que estemos en la democracia, que no es evidente que
quiere decir realmente. El problema está abierto, la discusión servida. Como
siempre, la realidad es un diamante de mil caras, cada uno de nosotros debe
definir cual le toca y por cual mirar. Puedo solo citar la frase del señor
Winston Churchill: “…. La democracia es el peor sistema que se haya inventado…
aparte de todos los demás que ya se probaron y que no sirve ninguno” magra
consolación pero aparentemente es lo que hay… o no?
AM, 03/21
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